Las redes sociales no perdonan, pero, sobre todo, no olvidan. Esta semana, una vieja entrevista entre el conferencista Farid Dieck y su ahora prometida, la influencer Jessica Fernández, resurgió como tendencia en TikTok y X (antes Twitter), desatando un huracán de opiniones. Lo que para ellos era una anécdota íntima sobre cómo nació su relación, para miles de usuarios se convirtió en un caso de estudio sobre incongruencias, dinámicas afectivas y, por qué no, sobre dignidad.
En el video, Farid confiesa que durante años estuvo enamorado de Jessica, sin ser correspondido. Relata que ideó incluso una “estrategia” para conquistarla y admite: “cuando empecé a tener más visibilidad, fue cuando me volteó a ver”. Jessica, por su parte, dice con naturalidad: “yo no estaba interesada en ti de esa forma en ese momento” y más adelante suelta una frase que ha sido repetida con sorpresa (y sarcasmo) en redes:
“Te lo digo, me impresiona que haya vuelto contigo. Suena muy así, pero no, la neta me impresiona, porque yo ya estaba con mi vida hecha”.
La reacción del público fue polarizante: muchos acusaron a Jessica de haberse acercado solo cuando Farid era famoso, otros defendieron su derecho a cambiar de opinión. Pero la polémica escaló cuando Luis Castilleja, mejor conocido como El Temach, lanzó un comentario sin nombres pero con destinatario evidente:
“¿Cómo es posible que un hombre tenga que rogarle a una mujer durante años para que le haga caso? Eso no es amor propio, es falta de dignidad”.
Aunque Temach afirmó no querer hablar del tema directamente, lo hizo. Y lo hizo justo en el lenguaje que domina: indirecto, viral y perfectamente alineado con la controversia. La crítica —ya sea real o percibida— encendió un nuevo debate, ahora no solo sobre las relaciones de pareja en abstracto, sino sobre esta en particular: ¿Está siendo Farid congruente con el mensaje de amor propio y autenticidad que promueve en redes? ¿Actuó por amor o por necesidad emocional? ¿Jessica se acercó a él por sentimientos genuinos… o por el capital simbólico que representa un influencer con millones de seguidores?
En el fondo, la discusión ya no es solo sobre ellos. Es sobre nosotros. Sobre cómo entendemos el amor, el valor propio, la fama, la reciprocidad, el deseo y hasta la dignidad. ¿Debe un hombre esperar pacientemente hasta que una mujer decida quererlo? ¿Puede una mujer cambiar de parecer y acercarse después sin que se le acuse de oportunismo? ¿Y quién decide cuándo un amor es genuino y cuándo es conveniencia?
La historia está contada. Las frases están grabadas. Las reacciones están en línea. Pero la conclusión… esa, como siempre, queda en sus manos.
