En un giro sin precedentes en la política de seguridad nacional de Estados Unidos, el presidente Donald Trump acordó con Nvidia y AMD levantar parcialmente la prohibición de exportar chips avanzados de inteligencia artificial a China, a cambio de que el Gobierno estadounidense reciba el 15% de los ingresos generados por esas ventas.
La medida permitirá que Nvidia reanude la exportación de su modelo H20 y AMD de su MI308, ambos chips previamente restringidos por motivos de seguridad. Según Trump, su propuesta inicial era quedarse con el 20% de las ganancias, pero la cifra final se redujo tras negociaciones con las compañías.
Expertos y legisladores han calificado el acuerdo como un cambio radical en las reglas del comercio y el control de exportaciones, pues rompe con décadas de políticas en las que este tipo de restricciones no se podían “negociar” con pagos directos. Críticos advierten que este esquema abre la puerta a un modelo “paga y juega” en asuntos de seguridad nacional, además de posibles conflictos legales por su similitud con un impuesto a las exportaciones, prohibido en la Constitución estadounidense.
Mientras algunos ven la decisión como una jugada pragmática para competir con China en el mercado de semiconductores, otros la consideran un precedente peligroso que podría reescribir la relación entre empresas y gobierno en temas de seguridad estratégica.
