Una escena de alto riesgo y nula responsabilidad se volvió viral en redes sociales: un grupo de alpinistas escaló hasta el cráter del volcán Popocatépetl, desafiando todas las restricciones impuestas por Protección Civil y grabando un video que ya circula con fuerza en plataformas digitales. Las imágenes muestran rocas incandescentes, gases tóxicos y un entorno volcánico que en cualquier momento podría haberse convertido en trampa mortal.
El acceso al coloso está estrictamente prohibido en un radio de 12 kilómetros debido al riesgo constante de explosiones súbitas, expulsión de material a más de mil grados centígrados y nubes de gases altamente peligrosos. Las autoridades han reiterado que este tipo de acciones no solo pone en riesgo la vida de los involucrados, sino también la de rescatistas que podrían verse obligados a intervenir ante una posible emergencia.
No es la primera vez que ocurre algo similar. En enero pasado, otro alpinista documentó su llegada al cráter en plena actividad, generando reacciones encontradas entre la audiencia y duras críticas por parte de expertos. La montaña más vigilada de México sigue siendo tratada como un reto de Instagram, cuando en realidad representa una amenaza viva. Porque no, la naturaleza no es un set de filmación… y mucho menos una excusa para una selfie.
