El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este 4 de mayo una nueva medida que ha encendido la polémica a nivel global: un arancel del 100% a todas las películas extranjeras que busquen ser proyectadas en territorio estadounidense. La medida, según la Casa Blanca, tiene como objetivo “proteger los intereses de la industria cinematográfica nacional” y fortalecer los “valores culturales estadounidenses”.
El anuncio generó reacciones inmediatas en la comunidad internacional. Productores, directores y diplomáticos de países como Francia, Corea del Sur, Japón y México calificaron la política como un ataque directo a la diversidad cultural y a la libre circulación del arte. El hashtag #CineSinFronteras se volvió tendencia en X (antes Twitter), donde usuarios criticaron lo que consideran un nuevo “muro cultural”.
Esta decisión se suma a otras acciones recientes del presidente Trump, como la reapertura de la prisión de Alcatraz y su aparición generada por IA como un Jedi de Star Wars. El debate ya no es solo económico o comercial: ¿puede una nación decidir lo que su gente puede ver en la pantalla grande? El cine, al parecer, también ha entrado en campaña.
