Ciudad de México.— La privacidad de la influencer, streamer y boxeadora mexicana Alana Flores fue vulnerada esta semana tras la difusión en redes sociales de una imagen falsa con contenido íntimo, generada mediante inteligencia artificial (IA). La fotografía, que se viralizó rápidamente en la plataforma X (antes Twitter), pretendía mostrarla en un acto sexual, pero fue desmentida por la propia Alana, quien denunció públicamente la manipulación y anunció acciones legales contra los responsables.
Además de la imagen alterada, también circuló un video editado con IA, en el que se le atribuían declaraciones falsas relacionadas con su consumo de suplementos. Flores aclaró que nunca realizó esas afirmaciones y que todo forma parte de un ataque digital. A través de sus redes, compartió: “No es real. Y sí voy a buscar demandar”. También señaló directamente a un usuario identificado como el presunto responsable, aunque posteriormente eliminó esa publicación, posiblemente por consejo legal.
La controversia escaló cuando usuarios comenzaron a vincular al streamer colombiano Westcol con la imagen falsa, debido a coincidencias visuales como una gorra similar a la suya. Aunque no se le ha señalado legalmente, Westcol se deslindó y expresó su apoyo a Alana durante una transmisión. El caso ha generado indignación en redes sociales, tanto por el impacto en la víctima como por el creciente uso de tecnologías como los deepfakes para dañar la imagen de figuras públicas, sin consecuencias inmediatas para los responsables.
Legalmente, el caso podría enmarcarse en la Ley Olimpia, que en México castiga la difusión de contenido íntimo sin consentimiento, incluyendo imágenes manipuladas con IA. Las penas van de tres a seis años de prisión, más sanciones económicas. Para Alana Flores, más allá del escándalo mediático, este episodio representa una forma de violencia digital con consecuencias emocionales, sociales y legales. Su caso abre nuevamente el debate sobre la urgencia de regular las tecnologías emergentes y proteger la dignidad humana frente a los abusos digitales.
