En una sesión que empezó con tensión, el coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López Hernández, y el dirigente del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, protagonizaron un intenso enfrentamiento verbal que escaló hasta empujones y gritos en el pleno, mientras la oposición presionaba para reactivar el proceso de desafuero en su contra.
El choque se desató durante la Comisión Permanente, cuando el tema del desafuero contra “Alito” —acusado por la Fiscalía de Campeche de desviar más de 83 millones de pesos— se coló entre los discursos. Moreno subió al estrado de manera abrupta para exigir la renuncia de Adán Augusto, quien respondió con duro tono: “Lo suyo es el lodazal, lo mío es transformación”.
La discusión entre ambos alcanzó momentos de alta tensión, con señalamientos directos y empujones entre legisladores de Morena y el PRI, mientras la oposición insistía en tratar los vínculos de Adán Augusto con su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, presuntamente ligado al grupo criminal “La Barredora”.
Morena mantiene un férreo respaldo a su coordinador, bloqueando cualquier avance en la investigación o el desafuero, lo que ha agudizado el choque político en el Congreso.
El enfrentamiento entre Adán Augusto y Alito no solo evidenció la profunda polarización política en el Congreso, sino que también reflejó la estrategia de ambas fuerzas por controlar la narrativa pública: mientras Morena blinda a sus figuras clave, la oposición insiste en exponer presuntos vínculos con el crimen organizado. La tensión crece y la rendición de cuentas sigue estancada.

